ÁNGEL
Había una vez un ángel
cautivo en una prisión de cristal,
frágil cristal que
capturaba su esencia.
Su alma, noche tras
noche, escapaba al encuentro de la libertad,
que en el fondo no era
mas que su propio valor.
El cristal se fragmentaba
pero no acababa de romperse
noche tras noche al
regresar de cada viaje,
traía consigo el coraje necesario
para seguir rasgando el cristal que lo
atrapaba...
Un buen día, al despertar,
aquel ángel vio que desde el techo,
caían a su alrededor
los pedazos de aquella frágil prisión…
Y así fue como el valor
le ganó a la resignación...
Juanjo Braida 2012