viernes, 26 de octubre de 2012

Belleza oculta a la vista.

Belleza oculta a la vista.

Cuando niño, desde mi Sosa Dias natal, en la chacra de mis abuelos, los días soleados, lograba divisar a lo lejos, la majestuosa imagen de la Sierra de las Ánimas que a mas de 60km de distancia se presentaba imponente ante los ojos de aquel niño que siempre veía embelesado el horizonte con la mirada perdida en el verde y en el azul reflejo de los cerros.
En invierno, cuando picaba el Pejerrey, mi abuelo y yo salíamos a pescar a la Laguna del Sauce. Desde que cruzabamos en aquel entonces los 2 puentes del Solis Grande, comenzaba a mirar con ojos grandes la Sierra de las Ánimas y el cerro con forma de pecho de virgen, que años mas tarde me enteraría se llamaba cerro del Betete.
Hoy, a mas de 25 años de aquellos días, me encuentro habitando estos parajes, y desde la ventana de mi cocina, disfruto esa maravillosa vista que otrora viera a la distancia. Como amante de la naturaleza, el campo y mi oficio de apicultor, he ido recorriendo cada recoveco de esta zona y descubrí mucha belleza escondida a la vista de todos. En el cañero de Tacuaras al fondo de mi casa, cantan alegremente los Cardenales, en los montes, podemos observar Liebres, Zorros Plateados, alguna que otra Avestuz y hasta Venados de campo.
Pero sin lugar a dudas, la mayor belleza de esta tierra radica en la idiosincrasia de su gente, esa manera amena de saludar al vecino, esa bienvenida cálida que sentí al llegar hace seis años como forastero y la capacidad de adoptar como hijo a todos los que como yo, día a día migramos a estos lares en busca de paz, pan y trabajo.

Juanjo Braida 2012