DESVELADO
Mi cigarrillo se consumía en el cenicero, su tenue luz me
hacía saber en que lado de la cama estaba.
De pronto, una luz, un pensamiento cruzó por mi mente.
¿Dónde estará quien dormía donde ahora habita el cenicero? Ese desliz de me
costó el poco sueño que tenía.
Encendí otro cigarrillo, y mientras el humo ascendía con
destino al cielo raso, mi corazón descendía hacia ese lugar donde no hay
escaleras. Caída libre.
-Ya no me preguntaré- me decía (me mentía) mientras la
película de nuestra historia corría en 3d editada, con faltantes de escenas
originales, dirigida por otro yo, con un guión mejorado, mas corto, menos
fuerte, menos real.
La noche, amiga de los amantes, enemiga acérrima de los
desvelados, traía a mi memoria imágenes, tangibles e irreales. Sólidas y
frágiles como burbujas en un estanque. Vienen y van sin mando ni reglas, sin
respeto ni lástima.
Una lágrima corrió a
prisa por el costado izquierdo de mi rostro, con rumbo al lugar donde estaba el cenicero… lugar donde
estaba depositada tu ausencia…tu lugar.
Desvelado definitivamente, decidí encender la luz. Tomé hoja
y lápiz y comencé a escribir un nuevo guión.
Noche tras noche reescribo la historia, mejorada, fingida,
irreal. Al amanecer, muchas veces no recuerdo el guión original…
Juanjo Braida 2012