Domingo
Otro semana que comienza o termina según como se mire. Apronte mi mate como siempre mientras contemplaba la sierra de las animas. Olor a primavera traía la brisa de la mañana. Los teros alborotados, anunciaban el movimiento de la novillada en la falda de los cerros.
El amargo, la radio y mi cigarrillo me acompañaban esa mañana. Bailaban en cielo un par de horneros y a mi lado las ponedoras nerviosas rumbeaban cada una para su nido.
Otro semana que comienza o termina según como se mire. Apronte mi mate como siempre mientras contemplaba la sierra de las animas. Olor a primavera traía la brisa de la mañana. Los teros alborotados, anunciaban el movimiento de la novillada en la falda de los cerros.
El amargo, la radio y mi cigarrillo me acompañaban esa mañana. Bailaban en cielo un par de horneros y a mi lado las ponedoras nerviosas rumbeaban cada una para su nido.
Todo fluia natural y simple como siempre, a sola excepción de que hoy me detuve
a contemplar mi entorno, mágico, singular y pacifico, al extremo de calmar mis
ansias y olvidarme por un momento del mate mientras el pucho se consumía en mi
mano y la cantora ronroneaba a mi lado sin lograr llamar mi atención.
Amanecer serrano de primavera, la parra con sus brotes verdes, presagiaban un marzo de vino y traía a mi mente un recuerdo de la infancia entre los viñedos de mi querido Canelones. Amanecer fernandino de primavera, este canario agarrado a boleadora ve hoy en ti lo que dejó en su Canelones natal.
Amanecer serrano de primavera, la parra con sus brotes verdes, presagiaban un marzo de vino y traía a mi mente un recuerdo de la infancia entre los viñedos de mi querido Canelones. Amanecer fernandino de primavera, este canario agarrado a boleadora ve hoy en ti lo que dejó en su Canelones natal.
Juanjo Braida 2012