domingo, 7 de octubre de 2012

Hamburguesas de Florida


Hamburguesas de Florida
(¿te acordas juanca?)

Juan Carlos Braida, mas popularmente conocido en pagos de Sosa Dias  como "El Matufias" personaje de esos singulares que solo hay uno cada tanto.
  Siempre con su sonrisa como pintada en el rostro, mi primo y compañero de mil salidas.
  Recuerdo entre (otras tantas) un Domingo de tarde, salimos en moto con direccion aa una fiesta en una escuela rural en "La Palmita" ruta 11 km 155, cerca de Atlantida, lugar éste que quedaba a unos 7km de las casas.
  El Matufias, mi primo Pablo, Anibal y yo, ya estando en la escuela y habiendo tremenda festichola, se nos dio por arrancar en nuestras motos con dirección a la ciudad de Tala, distante a unos 70km de ahí. No recuerdo de quien fue la idea, pero hubo cuorum y salimos en dos motos, Anibal en su moto Suzuki GP 125 llevaba a Pablo y yo en mi Kawasaki KH 100 de color amarillo y muy deteriorada, llevaba al Matufias conmigo.
  Al llegar a la ciudad de San Jacinto, hicimos el primer alto a llenar los tanques con nafta. Todos veinteañeros y de campaña y que el viaje mas largo en moto que nos habíamos mandado era a Pando (10 km de nuestro natal Sosa Dias) aquello ya era una aventura. Además del hecho de "andar en moto" el viaje aquel no tenía otro propósito o destino fijo, pues al llegar a Tala, (sin saber aún el por qué del viaje) decidimos, (luego de volver a llenar los tanques de aquellos monstruos cancerígenos con nafta) salir  con rumbo a Fray Marcos.
  Domingo de tardecita, ruta nacional numero 7 desolada, solo cuatro alocados amigos en sus motos rumbo a la nada.
  Todo nuestro afán era andar en moto, puesto que al llegar a Fray Marcos, entre votos a favor y en contra decidimos seguir con rumbo a Casupá.
  En Casupá, tierras de la familia Artigas, donde aún hoy se conservan las antiguas mangueras de piedras del casco de la estancia de Artigas y donde ahora funciona un camping y una asociación tradicionalista llamada "Mangueras de Artigas". Volvimos a completar los tanques con nafta... y seguimos por ruta siete ahora ya sin rumbo.
  Muy lejos ya del pago, de noche, pero aún con ganas de andar en moto a gran velocidad, nos encontramos de pronto con una curva en S mal señalizada y con un cruce de ferrocarril, ese fué el primer susto que nos llevamos, puesto que los cuatro locos aquellos en sus motos casi enderezaron  la curva aquella. Paramos a reponernos del susto y fumar un cigarrillo el Matufias y yo, porque Pablo y Anibal nunca en su vida han probado un cigarrillo. Él fue quien me enseño a armar tabaco. Quizá esos cigarrillos que nos fumabamos a escondidas de los viejos de mas gurises y el ser casi de la misma edad era lo que nos hacían compañero de viaje y de vida.
  Seguimos adelante nuestro insólito viaje aun por ruta 7, cuando a lo lejos se veían las luces al parecer de un pueblo del cual ignorabamos su existencia.   Cuando las luces y el pueblo fueron una realidad tangible, viajando como decíamos nosotros "al mango" en las motos, nos encontramos de pronto, a la entrada de aquel pueblo (para nosotros aún sin nombre) con un lomo  de burro, sin pintar puesto que había sido hecho unas 48hs antes y sin ninguna señalización, a mas de 100km por hora, nos vimos sorprendido por ese monstruo negro atravesado en la ruta como un árbol caído. De inmediato el rechinar de las cubiertas producido por el bloqueo de aquellos frenos se sintió de seguro por todo el pueblo. -Nos matamos- gritó el Matufias un segundo antes de saltar en moto por encima de aquella lomada... Aquel viaje se había convertido de pronto en toda una aventura, con un par de buenos sustos incluidos. Cualquier persona normal, luego de eso y estando a mas de 150km de su casa y de noche se hubiera dado vuelta, pero como normalidad no era la palabra que nos definía, decidimos parar en el pueblo, para saber su nombre, que luego nos dirían era Reboledo, y preguntar por la ciudad mas cercana para avanzar en ese viaje sin rumbo. Un parroquiano nos dijo que lo mas cerca que había de ahí era la ciudad de Florida, que tomáramos a la izquierda por ruta 56 y ahí le diéramos derecho... Cada vez habían menos votos a favor, entonces el Matufias y yo dimos una especie de "golpe de estado" y decidimos seguir con dirección a Florida.
  Al entrar en la ruta 56, nos percatamos que su nombre se debía a que esa era la distancia exacta entre la ruta 7 y la ciudad de Florida, 56km.
   Seguimos nuestro viaje (el mas maravilloso en cuanto a aventura que he realizado en mi vida) y al llegar al cruce de las rutas 5 y 56, entrada a la ciudad de Florida, paramos en la estación Ancap a saciar dos bocas sedientas de nafta supra de 95 octanos. Ya muy entrada la noche, y con mas de 200km de moto realizados en un rato, decidimos por unanimidad dar punto final al viaje, no sin antes recorrer el centro de la ciudad. Al llegar a la plaza de Florida, paramos en un carrito de comidas al paso y comimos una hamburguesa al pan cada uno. Luego emprendimos el retorno volviendo tras nuestros pasos.
  Siempre que nos preguntábamos  ¿a qué fuimos hasta Florida? la conclusión a la que llegábamos es que el propósito fue comer una hamburguesa al pan. Y aunque sin dudas fue la hamburguesa mas cara que he comido, aún hoy conservo en mis retinas el recuerdo fresco y mis papilas gustativas parecen saborear aún la salsa ketchup de aquella hamburguesa que comimos en Florida.

Juanjo Braida 2012