JUNTOS
Él la conoció sin querer,
tropezó con su mirada triste.
Mientras ella secaba disimuladamente sus lagrimas
él le ofreció un abrazo.
Ella tímidamente, se acerco a él,
cuando sus cuerpos se rozaron,
aquel gris día de Agosto se iluminó de esperanza.
Ella, cautivada por su mirada tierna
que le ofrecía cortezmente refugio,
lo tomó de la mano.
Juntos caminaron en silencio por la plaza.
Como rayos las
miradas de él
hacían contacto en su rostro,
que aun pálido, casi triste,
dejaba escapar una tierna sonrisa.
A él la tentación de preguntar el por qué de su llanto lo invadía.
Contuvo su curiosidad y solo se limitó a apretar fuerte su mano,
en un momento de valor la vio a los ojos;
comprendió de pronto las palabras que sus labios callaban
y solo la besó.
Conmovidos, temblorosos y atónitos
siguieron caminando en silencio,
sin miradas, de la mano, juntos...
Juanjo Braida 2012