“PINGOS DE MI
INFANCIA”
Recuerdo desde mi infancia
Dos pingos particulares
Pa´l trabajo no tenían pares
Delicados con el carpidor,
¡pisar una planta o dejar camellón!
Jamás que yo lo recuerde
Y mi memoria se vuelve
Pa´ recordar con cariño
Aquellos días de niño
Que han quedado en la distancia.
El primero que
recuerdo
Moro de nombre y de pelo tordillo,
Mi padre desde potrillo
Lo trajo pa´ trabajar.
Delicado al caminar
En las cabanas de tomates.
Arando era un disparate
Que guey ni que tractor ¡
Deme al Moro mi patrón!
Decían los peones me acuerdo.
Todo aquel canario
Que como yo entre las chacras
Se crió ordeñando vacas
Dende que era gurisito
Recordará un caballito
Que alguna vez por cansado
De medio bozal y sin recado
Lo trajo del fondo de la chacra
Dispues de mudar las vacas
Mientras los viejos sesteaban.
Otro pingo que recuerdo
Vive aun y está en las casas
De apelativo Malinche
Y de pelaje tostado.
Tiene estos versos ganados
Por su servicios prestados.
Quedó guacho al
nacer,
Y lo crió a mamadera
Mi viejo que aun lo conserva
Y una navidad yo le vi darle cerveza.
Puedo afirmar con certeza
Que el peor día del Malinche,
Malo como una chinche
Con cinco cristianos lo vi luchar
La boca le iban a quebrar
Y se defendió cuanto pudo,
Como tigre corajudo
Que no se quiere entregar
Lo tuvimos que voltear
Pa derrotarlo en su orgullo.
Para caparlo mi amigo
Esa si que no fue changa!
El veterinario cobro una ganga
Y perdió como en la guerra
Porque aquello fue una yerra!
Siete hombres y un caballo,
Él no quería ceder su categoría de macho
Yo que aún era gurí
Aún conservo en mi memoria
Ese menguante mayo.
El tiempo paso,
Y el Malinche, criado guacho
Resulto un precioso frisón criollo
Eso si, si tronaba cerrá el rancho,
Se asustaba y confianzudo como chancho
Puerta adentro se mandaba
Ni la cadena aguantaba
Cuando cinchaba asustado,
Mimoso y acostumbrado
Adentro de las casas terminaba.
Eso si! Pal trabajo no había igual
Delicado al caminar fuera surco o cantero
Él siempre a lo parejero
Correteaba entusiasmado
Que bien lo tengo enseñado!
Con aires de domador
Y afirmado al carpidor
Decía con orgullo el tata
Que aunque quedaba sin patas
Aguantaba el ritmo infernal.
Ay pingos de mi infancia!
Que son recuerdos latentes
De un pasado y un presente
De este canario quintero
Que hoy mira a la distancia
Con ojos de peregrino
Que aunque cambio de camino
Jamás olvidó sus huellas
Que lo siguen como estrellas
Y alumbran su caminar.
Juanjo Braida 2012