sábado, 6 de octubre de 2012

SÍNDROME DE ABSTINENCIA.


SÍNDROME DE ABSTINENCIA.   
               
-Hola, mi nombre es Juan y hace 48hs que no consumo- dije presentándome, y todos contestaron al unísono hoolaa Juaan!!!  Quería contar mi experiencia a aquel grupo de desconocidos, pero  tartamudeaba, mis manos temblaban, casi afiebrado y con un tono amarillento preferí unos minutos de silencio…              
Aquella gente, adictos como yo, comprendieron mi situación y pensaron, “pobre, está haciendo una crisis de síndrome de abstinencia”. Comencé a contar la historia de mi adicción y su comienzo.           
–“fue como jugando, por probar algo distinto, todos mis amigos lo hacían, pensé no debe ser tan  malo y así caí en ese submundo que atrapa, cautiva, acerca y aleja de personas y realidades “- todos escuchaban atentos mi conmovedor relato, yo tembloroso, con ojos brillosos y los nervios y ansiedad a flor de piel, proseguí con mi relato ante su atenta mirada. “Una vez que la probé me dije –no es gran cosa- pero me gustó… día a día volvía a consumirla y sin querer se fue metiendo en mis venas, en mi alma, se fue apoderando de mi vida. Los meses pasaron y yo me convertía lenta e inexorablemente en un adicto”
Temblando como hoja al viento y con llanto descontrolado, traté de robarle a una compañera su celular para correr a consumir. Me detuvieron, me controlaron y trataron de calmarme. Seguí con mi historia como pude…              
“Hace 2 años que consumo y se que no puedo dejar, al llegar a casa, desesperado con ojos desorbitados corro en busca de ella para calmar mi ansiedad, me atrapa, me absorbe, tengo una severa dependencia de la misma”    
Impactados por mi historia y en medio de un silencio sepulcral, todos escuchaban atentos mo relato, cuando de pronto, en un impulso irracional, ataqué al moderador de la reunión intentando robarle su laptop para poder consumir. –“Déjenme en paz!”- grité, ellos nuevamente lograron controlarme y calmarme con palabras de aliento. Pero tenían una duda que les venía destrozando el cerebro, verme en medio de esa agonía, de ese sufrimiento y no saber que sustancia producía en mi tal desorden emocional, entonces, el moderador (luego de esconder su laptop) preguntó: ¿ a qué sustancia eres adicto? Yo conteste al instante!    
-“ A internet! Hace dos días que no tengo acceso a la red, no tengo FACEBOOK, SKYPE, GMAIL. MSN….creo que me voy a morir…” 
             
Juanjo Braida 2012®