Mateada vespertina.
Caía el sol en dirección a la playa e iluminaba con su resplandor la Sierra de las Ánimas.
Sólo las voces de los gurises jugando y el sonido aletargado de los camiones en la ruta, rompían el silencio en la tardecita.
Mateando a la semi sombra de un añejo Ciprés, escuchabamos el silvido suave del viento norte que como todas las tardes bajaba de las sierras. Resulta difícil pasa
Caía el sol en dirección a la playa e iluminaba con su resplandor la Sierra de las Ánimas.
Sólo las voces de los gurises jugando y el sonido aletargado de los camiones en la ruta, rompían el silencio en la tardecita.
Mateando a la semi sombra de un añejo Ciprés, escuchabamos el silvido suave del viento norte que como todas las tardes bajaba de las sierras. Resulta difícil pasa
r a palabras la inmensa sensación de paz que invadía como perfume fresco el
fondo de la casa. Madreselvas dulces, Granadas en flor y el Parral con racimos
verdes crecientes, tréboles en flor y el amarillento campo poblado de dientes
de león, nos llenaba de energía y color la mateada vespertina.
Juanjo Braida 2012
Juanjo Braida 2012