La tormenta.
El aire era fresco,
La tormenta inminente
Se veía en el horizonte.
Teros alborotados
Como artilleros feroces,
Gritaban su marcha guerrera.
En el monte,
El fogón matrero
De los leñadores
Iluminaba la costa del arroyo.
La majada,
Esperaba reunida
En la entrada de los bretes,
Dos matungos viejos
relinchaban a lo potro
Con el bramar de los truenos.
Al fin primeras gotas,
Grandes, impetuosas,
Que al golpear en el cinc del galpón,
Opacaban el chillar de la grasa
En la olla carrera
De las tortas fritas de la peonada.
Una guitarra,
Gemia una milonga triste,
Y así la noche y la tormenta
Llegaban juntas a las casas.
Y entre trueno y trueno
Se escuchaba en el galpón
El rezo criollo
De Santa Bárbara bendita.
Juanjo Braida 2012