domingo, 6 de enero de 2013

La siesta.

La siesta.

La pereza invadía los cuerpos, el aire caliente bajo los árboles, invitaba a distender la mente, caer en brazos de Morfeo, viajar en off.
Los pájaros cantaban su alegría y la Chicharra gritaba al sol, un Tero, alerta llegó le gritaba a unos perros que pasaban cerca de los pichones.
Contemplaba esta  imponente escena, con paz y agradecimiento, mientras mi cuerpo, me invitaba a soltar el celular y dejarme caer sobre la reposera en esta cálida tarde de Enero.

Juanjo Braida 2013