jueves, 3 de enero de 2013

Mateino dependiente.

Mateino dependiente.

Levantarse a la mañana,
con la prisa irresistible
de quién padece súbitamente
un cólico estomacal
público y sin baño.

Ese apuro irracional,
que nos embarga
que nos atrapa y marea,
donde cuesta decidir
sí aprontar el mate
o calentar la caldera.

Desde que mojamos la yerba
hasta el primer sorbo,
son minutos que gustosos
esperamos con ansias.

El mate acerca distancia,
el mate aconseja,
es terapeuta criollo
del tiempo de tata y mama.

Es compañero de cama,
es campero y va a la rambla.

Cuando apagado y tristón
tomo mate cabilando,
la yerba me va mostrando
el camino y la salida,
lava su espuma la herida,
escucha atento mi prosa.

El mate no es otra cosa,
que un amigo sincero,
que escucha sin juzgar,
que acompaña, y sin hablar
con su amargo aliento
nos endulza el corazón.

Sentimiento oriental
puro, fuerte e indisoluble,
nos acompaña desde la infancia,
y se nos queda en la mente,
como oriental reconozco,
"soy mateino dependiente!"

Juanjo Braida 2013