viernes, 27 de septiembre de 2013

Su puerto, su playa.

Su puerto, su playa.

Fue una tarde de marzo,
el mar en calma, tu y yo
agitados corazones incrédulos.
Fue después de dos tormentas,
la arena aun mojada,
los ojos aún brillosos.
Fue un instante eterno,
fugaz, inolvidable...
Pero el tiempo y la vida
me alejaron de su playa,
encalló mi navío sin timonel
azotado por la incertidumbre
de una sudestada frenética.
Mas como siempre,
el bravío Dios de las tormentas
calmó su viento y las aguas
me llevaron nuevamente
a su mágica playa,
a su puerto...

Juanjo Braida 2013