jueves, 24 de octubre de 2013

Mientras duerme.

Mientras duerme.

La vida me regala rosas, me piropea en la calle, yo le guiño un ojo (por cortesía quizá) y sigo mi camino...
Ella duerme a mi lado, yo escribo, que al fin es mi manera de hablar. 
Un dejo de lujuria en las miradas, un beso en la mejilla, ternura y deseo, ambigüedades de mi ser que se confunde facilmente. Que se pierde y se encuentra constantemente en un laberinto de proyecciones y recuerdos.
¿Quién ha de juzgarme? yo soy mi Dios y mi ley, mi acierto y mi error mi juez y verdugo.
Su espalda, refugio de besos añejos guardados y míos que entrego sin prisa, sin miedo, sin tiempo.
Aun duerme, mis ojos le recorren espías de poco éxito que son siempre descubiertos, pues su único gran propósito es ser descubiertos. Los minutos se alejan de la cama, que absorta e incrédula le sigue viendo volver noche tras noche.
Me tiento en despertarle, reprimo mis ganas de besarle una vez mas. Intento dejar de huir, al fin solo pretendo me atrape...
Juanjo Braida 2013©