domingo, 26 de julio de 2020

De pronto todo cambio, el ayer era una foto sepia que costaba recordar. Aparecieron miradas distintas, aires con olor a mar y besos que venían de otro mundo al que yo desconocía.
La vida ahora se parece más a un jugoso pedazo de vacío recién salido de la parrilla, tenían las mañanas sabor a esa cerveza ipa que tanto me gustaba y eran las noches -a pesar del invierno- tan sabrosas como esa primera pitada de mi tabaco. Tanto había cambiado mi mundo que apenas si recordaba algunos rancios sin sabores añejos y lejanos. Y sólo un recuerdo agridulce me atormentaba en la madrugada al grito de рарá.
Le pregunté a las estrellas varios de los por qué que ignoraba y sin embargo no conseguía respuestas certeras. ¿Por qué costaba tanto atinar en el clavo? por qué el cambio era siempre con dolor? ¿por qué si el rostro era de sol siempre adentro llovía?
Resolví así terminar mi desvelo y volver a dormir otro rato, hasta que el sol o sus besos me despierten para seguir sorprendiendome.

Juanjo Braida 2020