DES-ayunandonos.
Que hermoso amanecerte y desayunarte
como si la noche anterior hubiera sido larga
y el hambre de vos me estuviera derrotando.
Devorarte con apuro y angurria
empezando el día
con un coma diabético de besos mojados.
Que hermoso amanecerte,
recorrer la vereda de tus ojos
y continuar el día como si nada,
como si todo.