miércoles, 6 de febrero de 2013

Sueño.

Sueño.

Caminé entre el monte
huyendo del viento,
mi sueño en cenizas
volaba en derredor
acechando mis días.
Pero el viento es ágil,
mis fuerzas pocas
y el monte pequeño.
Así fue que hoy
las cenizas de mi sueños
se precipitaron sobre mi.
Como niebla negra
cegaron mis ojos
y de ellos, con timidez,
brotó una lágrima.
Como un milagro
ese infantil despojo,
rodó en mis mejillas
hasta caer atrapado
por el árido cuello de mi camisa.
Nada más triste,
nada más cruelmente conmovedor
que despertar abruptamente
del sueño que jamás se soñó.

Juanjo Braida 2013