Kamikazes.
En un desvelo de café y distancia
me acorralan mis deseos,
desde lejos y a tu modo
intentas (sin éxito)
alertarme del peligro.
Sabes como yo
de tu amor kamikaze
y mi entrega harakiri.
Mas nada me frena,
ni se detiene tu instinto
de arremeter en contra
de esas ganas locas
de salir huyendo...
Nuevamente tu voz dulce
llega a mis oídos
diabeticamente temerosos,
anémicamente valientes.
Y tu amor kamikaze
mas mi entrega harakiri,
un cocktail molotov
a punto de estallar,
pues tu eres aire
y yo fuego.
Juanjo Braida 2013
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