Salió el sol y ellas ahí, cabezas recostadas, conversando al oído. Que pensarán? -me dije-aún sabiendo que la lógica del mundo me gritaría -ellas no piensan- que no sienten nada dirán, que son un montón de hierros con forma, apáticos e incapaces de vivir.
Sus dueños no opinan igual! Les gritaria si me importara convencerlos.
Ahí estábamos nosotros conversando y ellas seduciéndose recordando rutas y paisajes.
Me tomó hasta la mañana verlas y comprender que ellas también se conocían, que ese hilo amarillo de las rutas, se había desenredado para ellas.
Juanjo Braida 2020